lunes, 13 de agosto de 2007

Conocimiento Cientifico de tribus venezolanas

Saludos hermanos, hoy les escribo debido a unos interesantes artículos que consegui en internet del conocimiento científico de tribus indígenas, sobre todo aquie en nuestra hermosa patria tenemos algunas tribus que tienen ese conocimiento, he llegado a la conclusión luego de leer y releer y ahorita pienso, que quizas estemos equivocados en cuanto a la cultura indígena, y que nosotros somos los atrasados con respecto a ellos, en otra actualización les colocare el conocimiento que lograron algunas tribus a nivel mundial y que datan de miles de años, aqui mismo las venezolanas datan de miles de año o mas de 500 años, si como leen, ud se preguntará, como es posible que una tribu tenga esos conocimientos sin los instrumentos sofisticados de astronomia como telescopios o telescopios espaciales que existen???son preguntas pertinentes que de verdad tienen una absoluta relevancia con lo que he estado plasmando en este blog y con la cultura indígena, al fín y al cabo ud. querido lector dira: "¿Somos nosotros los avanzados o los atrasados?"

http://www.naya.org.ar/congreso2000/ponencias/Domingo_Sanchez.htm

LA ASTRONOMIA EN EL ARTE RUPESTRE: UNA PROPUESTA METODOLOGICA

Domingo Sánchez P
2000


LA ASTRONOMIA EN EL ARTE RUPESTRE:

UNA PROPUESTA METODOLOGICA

RESUMEN

Este trabajo contiene una propuesta metodológica para analizar el arte rupestre, desde el punto de vista de la Astronomía, en el estudio de las antiguas astronomías, las cuales son tratadas en la nueva rama de esta ciencia, conocida como Arqueoastronomía y se aplica a las etnias de todo el mundo. Esta propuesta consiste en crear dos nuevos conceptos básicos aplicados al arte rupestre, que parten de la búsqueda de petroglifos o pinturas rupestres, partiendo de su morfología. Por ello, proponemos una nueva clasificación de los mismos en:

Astromorfo(s)

Astromorfo del latin “Astrum: astro, estrella, constelación. Con la forma de un cuerpo astronómico.” [1] Morfo del griego Morphé que significa forma. [2]

Meteomorfo(s)

Meteomorfo del griego Meteöron: cualquier fenómeno o apariencia en la atmósfera.[3]

Esta nueva clasificación, permite identificar en el arte rupestre aquellas representaciones de cuerpos astronómicos, así como de algunos fenómenos meteorológicos importantes, separándoles del concepto general de “abstractos” o “geométricos” donde se les incluye comúnmente. Por otra parte, facilita a los arqueólogos y otros científicos sociales su trabajo, al disponer de una clasificación que abarca, básicamente los diferentes cuerpos estelares y fenómenos meteorológicos que, con seguridad, se hallan en muchas manifestaciones del arte rupestre, y que tal vez, no son tomados en cuenta por considerarlos pertenecientes al género abstracto.

En tal sentido, la propuesta incluye un método que hemos empleado para el análisis de petroglifos y pinturas rupestres en el caso de Venezuela y que, creemos puede ser enriquecido, mediante la discusión apropiada por todos los interesados en el tema. Así mismo, hemos decidido incluir ejemplos de la realidad comparándolos en varios casos, con muestras de algunos petroglifos procedentes de Venezuela, donde pueden distinguirse, sin lugar a dudas las figuras estelares y meteorológicas importantes.

Hoy se ha aceptado llamar arte rupestre, al conjunto de petroglifos y pinturas sobre las rocas, (y nos parece en general correcta esta definición en castellano), derivada de: Arte, del latín Ars que es, según el Diccionario: “habilidad, talento, cualidades intelectuales, inclinaciones o conducta, oficio, profesión, técnica, arte, ciencia”[4] Y rupestre, significa lo relativo a la roca, también del latín Petra: piedra. Sin embargo, ello no resulta exactamente así, si trasladamos la terminología al idioma inglés, pues “rock art” se entiende, al igual a lo descrito en castellano, solamente dentro de la comunidad científica y de la historia del arte, pero no así para la generalidad de la gente que habla inglés, pues también significa el arte del rock, esa música moderna que tanto entusiasma a la juventud. No obstante, nos entendemos en ambos idiomas, cuando nos estamos refiriendo a petroglifos y pinturas rupestres al aceptar tal convención. Traemos este asunto a colación, para tratar de demostrar cómo, ante un asunto de tanta importancia, basta una convención para entendernos.

En algunos estudios o enfoques tradicionales [5] acerca de como puede ser clasificado el arte rupestre, se incluyen en ellos, generalmente, desde perspectivas como las de: Artes Plásticas, Historia del Arte, Antropología, y Arqueología. En algunas clasificaciones del arte rupestre de Venezuela, también nos encontramos con las de los arqueólogos Mario Sanoja e Iraida Vargas (1970) donde se utilizan las expresiones “soles, estrellas ” al referirse a los petroglifos y pinturas rupestres de la Cueva del Elefante. [6] En cambio, hay otros casos como los de las siguientes categorías morfológicas utilizadas ampliamente: “antropomorfos, zoomorfos y geométricos” según la autora Ruby de Valencia (1989), [7] y también de la antropóloga Jeanine Sujo (1989)[8]. Es en la última de estas categorías del arte rupestre, los clasificados como “geométricos”, o a veces también como “abstractos” donde generalmente incluyen muchos autores, las manifestaciones relacionadas con los cuerpos celestes más conspicuos, así como fenómenos atmosféricos importantes, según nuestra opinión. En tal sentido, pensamos que resulta una necesidad crear una nueva clasificación que ayude a identificar mejor, dentro del arte rupestre, aquellas manifestaciones relacionadas con la Astronomía.

En los análisis y clasificaciones que se apoyan en la forma de petroglifos y pinturas rupestres, suele omitirse el punto de vista desde la perspectiva de la Astronomía, es decir, de aquellos símbolos esculpidos o pintados en las rocas, que pueden ser representaciones de cuerpos celestes como: el Sol, la Luna, algunos planetas, cometas, meteoros, estrellas, supernovas [9] y eventualmente, la Vía Láctea, nuestra Galaxia. Igualmente sucede, con aquellas otras manifestaciones referidas a la ocurrencia de fenómenos atmosféricos importantes.

No pretendemos con estas ideas, abrir un debate por demás conocido, entre arte figurativo, naturalista o abstracto, pues estos conceptos corresponden al hombre cuya presencia en la tierra es muy posterior a la de aquellos seres que poblaban el Planeta desde hace más de 500 años, pero cuyas sociedades, formas de pensar, actuar, creer, observar o vivir, en suma, su contexto cultural, apenas recién descubrimos. Cierto es que en ausencia de los autores (fuesen artesanos expertos o artistas) de tales manifestaciones, no queda otra alternativa sino la de aplicar un criterio, que bien puede calificarse de subjetivo, para comparar algunas figuraciones del arte rupestre, con cuerpos cuya existencia y notoriedad, debieron asombrar con sus movimientos y presencia en el espacio, a aquellos seres humanos, cuya vida se desenvolvía ya fuese en las montañas nevadas, en los bosques cálidos, en las riberas de los grandes ríos y lagos o en las llanuras. Y al igual que los cuerpos celestes de apariciones rutinarias (Sol, Luna, estrellas, planetas) hay otros cuya aparición súbita, tamaño y forma, tenían que despertar por lo menos la curiosidad de esos primeros habitantes terrestres, como en el caso de los cometas de gran tamaño, los eclipses solares o lunares, las estrellas novas, los meteoros y bólidos, o bien fenómenos atmosféricos violentos como las tempestades, las tormentas eléctricas de grandes dimensiones, los tornados, los huracanes, las nevadas y los vientos intensos.

Y pensamos que en esta materia, solamente nos quedan como recursos, la introspección y el análisis con los ojos, el cerebro y las concepciones de gentes que pertenecemos a los últimos tres o cuatro siglos de la humanidad. Además, los problemas de interpretación del arte rupestre, no son los mismos que, por ejemplo, los del arqueólogo que halla un cráneo, una vasija o una flecha, pues además de identificarlas como lo que realmente son, posee herramientas cada vez más exactas para fecharlos. Su trabajo restante, será correlacionar el hallazgo con los individuos o la sociedad a la cual pertenecieron, así como las funciones propias de cada uno de estos objetos. Otro asunto muy distinto es, colocarse a observar un petroglifo o una pintura rupestre, que independientemente del hecho de que pueda ser datado, requiere de un tratamiento de abstracción y comparación con la realidad conocida, pues los primeros objetos mencionados antes, son lo que son y se les atribuyen las funciones que sabemos tienen. No así en cuanto a los petroglifos y pinturas rupestres.

Con respecto al arte rupestre, parece inevitable que el investigador trate de “leer” y entender los componentes que tiene ante sí, no obstante que deba echar mano de los registros arqueológicos, etnográficos, antropológicos etc. para poder completar su análisis dentro del conexo cultural de la etnia correspondiente. Pero el investigador del arte rupestre, debe en primera instancia, apelar a la analogía de las formas, a la comparación, para poder aproximarse a lo que esa manifestación del arte rupestre parece representar. Otra cuestión es si un Sol grabado en piedra, por ejemplo, tuvo algún significado o importancia especial para la etnia que lo produjo. No obstante, es perfectamente posible que esa figura del Sol, no signifique lo mismo para otra etnia.

Históricamente hablando, en lo que a América se refiere, ya en el siglo XVI el cronista Bernardino de Sahangún, se refería a pinturas indígenas, informando acerca de figuras celestes representadas en aquellas. En la literatura norteamericana abundan los ejemplos de comparaciones y referencias a petroglifos y pinturas rupestres que poseen connotaciones astronómicas. Como ejemplo citaremos a los autores W. Miller (1955), A Aveni (1975, 1980), D Mayer (1977), E C Krupp (1977, 1979, 1983). En cuanto a América del Sur: M. Reiche (1949) y P Kosok (1965) por no citar sino a algunos de los más conocidos.

En tal sentido, la propuesta que formulamos, trata de plantear un nuevo enfoque, pero desde el punto de vista desde lo que hoy se conoce como Arqueoastronomía, es decir, la rama de la Astronomía dedicada al estudio de las astronomías muy antiguas de los diferentes pueblos o etnias del mundo entero. En tal sentido, se trata entonces de complementar el sistema actual de clasificación del arte rupestre. Muchas veces habremos visto petroglifos y pinturas rupestres o fotos de los mismos, donde aparecen puntos dispersos o acumulados, soles, lunas en alguna de sus fases, cometas, etc. los cuales han sido clasificados como figuras abstractas, ó dentro de la categoría general de geométricos, tanto por arqueólogos como por estudiosos de la materia. En muy pocos casos sin embargo, algunos arqueólogos los han identificado como lo que realmente representan, es decir, cuerpos estelares o fenómenos atmosféricos.

Acá entramos, sin lugar a dudas en un área de posible discusión entre los expertos en arte rupestre: pues se trata de interpretar los petroglifos o pinturas rupestres. Así pues, que si el hombre fue capaz de representar en la piedra, a otros hombres, ya fueran seres comunes o shamanes, o seres imaginarios representando alguna constelación, así como la fauna y flora circundantes, a escenas de caza o pesca, y ello es aceptado como tal, puesto que la literatura etnográfica y la especializada en arte rupestre, hablan de figuras antropomorfas, zoomorfas, etc. no vemos por qué no deban, reconocerse las figuraciones vinculadas a fenómenos astronómicos o meteorológicos importantes.

A falta de otro sistema de clasificación del arte rupestre, hasta donde llega nuestro conocimiento, que se vincule con la Astronomía, proponemos utilizar los siguientes conceptos: astromorfos[10] y meteomorfos[11] según sean aplicables a figuraciones de cuerpos celestes o de fenómenos atmosféricos, respectivamente. En algunos casos, estos petroglifos o pinturas rupestres, pueden hallarse aislados o bien, asociados o formando parte, a su vez, de representaciones antropomorfas o zoomorfas.

También se dan casos donde un panel que contiene petroglifos o pinturas rupestres, se hallan juntas o integradas de alguna manera, varias figuras astromorfas (soles, lunas y estrellas), en cuyo caso se denominarían planetarios, en semejanza a la función de los modernos instrumentos que existen en muchas ciudades, para ilustrar al público general, acerca del firmamento y los movimientos aparentes de estrellas y planetas, además del Sol y la Luna. Tal es el caso propuesto en una pintura rupestre (LA 3022, Panel 6, de la Reserva Navajo en Nuevo México, citada por la autora Polly Shaafsma. [12]

No obstante, pueden existir así mismo, petroglifos o pinturas rupestres que contengan indicaciones relacionadas o que actúen como especie de marcadores de los solsticios o equinoccios, fechas que casi todas las etnias antiguas, conocían y aún veneraban. Por supuesto, tales marcadores o dibujos alusivos a estos eventos astronómicos, están relacionados básicamente con las posiciones que ocupa aparentemente el Sol con respecto a la Tierra y que marcan de alguna forma, las fechas aproximadas en las cuales terminan unas estaciones o comienzan las siguientes, sobre todo en las latitudes medias y altas, en ambos hemisferios terrestres. Como ilustración, citaremos un ejemplo mencionado en el trabajo de Robert E Connick y Francesca Connick en el sitio Willow Creek Canyon en Inglaterra.[13]

Hay en cambio, otros petroglifos y pinturas rupestres que pueden también registrar de alguna manera, los calendarios usados por algunas etnias. Es probable que la forma general que adopten, registre de alguna manera, el transcurrir del tiempo, sea este mensual o anual, por cuanto en el se contienen las fechas propicias para las labores agrícolas en general o para la caza, la pesca y la recolección, en las etnias más antiguas. Es posible que haya otros casos como el de los Maya, quienes poseían no solamente un calendario anual o civil y otro religioso concatenado con el anterior. No obstante esta complejidad, los Mayas lograron dejar información suficiente, que recién ha sido desvelada, acerca del registro de fechas importantes de su propia historia. En todo caso, es una tarea muy difícil identificar estos calendarios en el arte rupestre y, pensamos que a todo evento, debe tenerse suficiente información etnográfica o arqueológica de soporte a la investigación, como para poder concluir en que una manifestación del arte rupestre de determinada etnia, contiene la expresión gráfica de un calendario.

Descripción de los petroglificos:

El propósito de esta parte del trabajo es plantear a la discusión, el método que utilizamos, como se mencionó antes para el caso venezolano y que proponemos para analizar y comparar aquellos petroglifos o pinturas rupestres que contengan figuras astromorfas o celestes y aquellas representaciones meteomorfas o de fenómenos atmosféricos importantes. A su vez, en cada una de estas grandes clasificaciones, se incluyen algunas categorías como se muestra en la lista siguiente.

1. ASTROMORFOS

Estrellas

Cúmulos estelares

Constelaciones

Supernovas

Galaxia

Sol

Luna

Eclipses

Planetas

Conjunciones

Cometas

Meteoros

2. METEOMORFOS

Arco iris

Halos lunares o solares

Lluvia intensa

Nubes de gran desarrollo

Rayos de tormentas

Rayos solares

Tornados

En la primera clase, hemos preferido seguir un orden que partiendo de las estrellas en general, las cuales inundan todo el espacio nocturno cuando el firmamento está despejado, convirtiéndose en un espectáculo impresionante. Le siguen: los Cúmulos Estelares [14]; las Constelaciones o figuraciones (al estilo de las de Occidente)[15]; las Supernovas; la Galaxia[16]; y luego en el ámbito del Sistema Solar: el Sol, la Luna, los eclipses de ambos astros, los Planetas más visibles, las conjunciones [17][18] entre Planetas o entre éstos y la Luna, los grandes Cometas y los Meteoros.

Luego en la segunda clase, el orden seguido es simplemente alfabético y comienza a partir del arco iris, los halos lunares o solares, [19] la lluvia intensa, producto de tormentas o de huracanes, las nubes de gran desarrollo, los rayos, [20] asociados a las tormentas eléctricas, los rayos solares y los tornados.[21] Hemos excluido del análisis los huracanes, porque no obstante ser fenómenos de extremada importancia, están asociados más al viento fuerte y a las lluvias intensas, las tormentas eléctricas pero no poseen (salvo en la época contemporánea mediante el uso de fotos aéreas) una forma conocida para las etnias aborígenes. No obstante es bueno señalar que en algunos idiomas indígenas se conocen palabras que se refieren a los huracanes como tales.

Otra cuestión interesante, es aquella que se refiere a si los petroglifos y las pinturas rupestres, o el arte rupestre en general, son una forma de escritura, entendiendo este término en su contenido más simple: la acción y efecto de escribir. Sin embargo, pensamos que es necesario utilizar un criterio más preciso, dentro de la clasificación general de Sharer (1994), vale decir, no solamente el referido al “logográfico (donde hay morfemas y palabras)” sino más bien aquél que es identificado como “pictográfico, donde pueden haber palabras, ideas o grupos de palabras o de ideas, expresados por medio de elementos que, de alguna manera, retratan o representan sus significados asociados” [22]para una etnia en particular, pero que, independientemente de ello, pueden ser objeto de análisis y comparación.

Por supuesto, que el tema planteado, tendrá seguramente divergencias con algunos lectores, para quienes la escritura se refiere exclusivamente al uso de aquellos símbolos contenidos en los alfabetos de las distintas culturas. Por nuestra parte, consideramos que la definición que más se acerca a la realidad, es aquella que considera al arte rupestre como una forma particular de escritura.

Compartimos por otra parte, el criterio expresado por la Antropóloga Lelia Delgado (1989), en cuanto a forma y contenido, cuando expresa: “Las conexiones entre forma y contenido son indisolubles, a tal punto que no es posible que exista fenómeno sin esencia, ni forma sin contenido.” [23] Es por ello, que una interpretación de las representaciones astronómicas (o de formas que correspondan a cualquiera otra ciencia como biología, botánica, zoología, etc), a partir del arte rupestre, comienza para el investigador, con una asociación de ideas e imágenes, seguido luego un proceso de abstracción, los cuales deben de ser de alguna forma confirmados o completados por la etnografía, la arqueología y la antropología. Porque, pensamos, es con el concurso de estas ciencias sociales, que se pueden correlacionar e interpretar las posibles expresiones contenidas en las manifestaciones del arte rupestre, dentro de las posibles concepciones cosmogónicas o cosmológicas de una etnia en particular. Y ello es así, por la simple razón de que no podemos obtener las explicaciones, razones o motivos de las figuras contenidas en un petroglifo o una pintura rupestre, en ausencia de su o sus autores, ni del contexto del tipo de sociedad a la cual pertenecieron, el tiempo en que fueron realizados y mucho menos las motivaciones o necesidades de tales expresiones gráficas para esa etnia en particular.

Lo único que puede hacer entonces el investigador, es inferir o tratar de interpretar una figura determinada, cuya forma no da lugar a dudas en cuanto a su parecido con otra de la realidad, pero tratando de confirmar a través de los estudios arqueológicos o antropológicos de la zona, lo referente a la etnia que pudo haber habitado la zona al momento de producir el petroglifo o la pintura rupestre. Un problema distinto es aquel con que nos hallamos, al tratar de interpretar y encontrarle algún significado per se, a una forma que nos parece abstracta, según el criterio de la civilización Occidental. Sin embargo, es bueno citar acá otro concepto de Lelia Delgado (1989) quien expresa: “De hecho existen formas diversas de estructurar la actividad estética como apreciamos, por ejemplo, en las sociedades antiguas americanas, las cuales desarrollaron lenguajes formales que no concebían la práctica estética autónoma de otras actividades sociales.”

Otro factor importante, es finalmente, aquel que se refiere a las habilidades del artesano o artista que plasmó una figura determinada en una roca, pues en un país como Venezuela, hay petroglifos y pinturas rupestres de un acabado casi perfecto, en cuanto a la forma, y otros casos, sin embargo, en que las figuras son toscas, sin mayor detalle, casi en bruto. Y allí entran en consideración otros elementos como el sentido que pudo tener la misma para una etnia específica en un momento determinado de su existencia.

Creemos que con el devenir del tiempo, algunas etnias fueron relacionando la existencia real o imaginaria de sus héroes culturales, creando su respectiva mitología y vinculándoles, en algunos casos a los cuerpos estelares o a los fenómenos atmosféricos, los cuales en muchas ocasiones se hallan representados para ellos, en figuras o “constelaciones” celestes, como es el caso en algunas culturas milenarias tanto de Occidente como de Oriente.

Establecida la cuestión conceptual, planteamos que hay suficientes evidencias como para que el enfoque desde el punto de vista de la Aqueoastronomía, sea incluido cuando se hacen análisis generales de las figuras del arte rupestre, en una región geográfica en particular, ya sean petroglifos o pinturas rupestres. Si aceptamos estas realidades desde el punto de vista conceptual, trátase entonces de hallar un método que permita entonces, efectuar el reconocimiento de las figuras tanto celestes como atmosféricas en el arte rupestre.

La metodología que proponemos entonces, debe partir de la base de definir, un conjunto de figuras contenidas en petroglifos o pinturas rupestres, cuya morfología aparente pueda ser asociada a la de los cuerpos estelares y algunos fenómenos atmosféricos importantes.

Aplicación del Método

Pasemos a demostrar con ejemplos, cómo aplicar el método que proponemos.

ASTROMORFOS

En el caso de los cuerpos celestes, tendríamos:

1. Las estrellas y los planetas, se ven a simple vista como puntos de luz más o menos brillantes y de tamaños y colores diferentes. Los conjuntos de estrellas como los cúmulos estelares (Pléyades por ejemplo), o en agrupa-ciones mayores como en las constelaciones occidentales (como la de Orión) y aún mucho mayores como en el caso de la Vía Láctea (la Galaxia), serían entonces, conglomerados de puntos compactos ó en determinadas formas que pueden ser asociadas a siluetas de animales o cosas, en el primer caso, y como largos conjuntos de puntos brillantes, en forma de arco para la Galaxia.

2. Sol, Luna, planetas y supernovas. Existe aquí un aspecto importante y es que esos cuerpos celestes, siendo esferas, tal como aparecen a ojo desnudo, son representados como discos, vale decir, con solamente dos dimensiones. En esta categoría entrarían: el Sol que aparecería como un círculo, con punto central o sin el, pero con rayos; la Luna, los planetas y las supernovas, como simples círculos. En el caso de la Luna, hay a veces representaciones de alguna de sus fases como de la creciente o de la menguante, dibujadas como un semi-cículo. Aquí se incluyen las conjunciones planetarias, donde la figura sería entonces, un par o más de círculos cercanos, más pequeños que la figura de la Luna pero sin rayos. En el caso de los eclipses totales o parciales de Sol o Luna, pueden aparecer repetidas las figuras de cualesquiera de ambos astros, para denotar el suceso antes y después del eclipse o durante el mismo o bien, la corona solar en forma de alas o bucles que parten del disco oculto del Sol eclipsado.

3. Le siguen otros cuerpos celestes como los cometas, cuyas figuras son una especie de núcleo, algo difuso, que bien puede ser representado por un círculo u otra figura, con o sin punto central, seguido de una, dos o más colas, algunas de las cuales se despliegan en el firmamento en forma de abanico por miles de kilómetros, como sabemos.

4. Los meteoros o “estrellas fugaces” y los bólidos (bolas de fuego) los cuales, a veces, recorren miles de kilómetros sobre el horizonte, dejando ruido y una estela de fuego impresionantes, se parecerían en sus representaciones a los cometas, es decir, un núcleo de fuego, seguido de una estela.

METEOMORFOS

Para los fenómenos meteorológicos o atmosféricos tales formas serían:

1. El arco iris, como su nombre lo indica, sería un arco sencillo, doble o triple con o sin colores.

2. Los halos solares o lunares, representados por una figura circular central, y un segundo círculo concéntrico.

3. Los grandes vientos y la lluvia intensa, asociados a los huracanes. O a las tormentas de mucha intensidad, podrían hallarse representados por rayas verticales o inclinadas, intermitentes o contiguas.

4. En el caso de las nubes de gran desarrollo vertical (Cúmulo nimbus) , las figuras representarían el conjunto geométrico o especies de domos, propio de estos fenómenos. Por su parte los rayos solares estarían asociados a un círculo con rayos parciales (en forma de semicírculo) que parte de él.

5. En cuanto a los rayos de las tormentas eléctricas, generalmente un zig-zag los definiría, aún cuando en otros casos, se producen rayos que toman formas de siluetas de árboles o de arcos de gran luminosidad.

5. Los tornados tienen una forma inconfundible: la de grandes embudos

curvados, que como sabemos, se producen en ciertas áreas de la región templada del hemisferio norte.

Las figuras astromorfas o meteomorfas, descritas arriba, pueden hallarse asociadas o no, a representaciones de animales propios de la fauna contigua al hábitat de la etnia, así como la flora importante para ella; a figuras de personas reales o imaginarias, así como a casas comunales, permanentes o temporales; cercados, senderos ó caminos; poblados, o accidentes geográficos como ríos, lagos, montañas, cuevas, volcanes, etc.

En tal sentido, ha habido esfuerzos dispersos en tratar de sistematizar las figuras claves que identifiquen tanto la morfología de los cuerpos estelares, como de los fenómenos atmosféricos y de otro tipo. Tal es el caso de las obras de: Sujo (1975), De Valencia, Sujo et al. (1989); A Patterson (1992) citadas en la bibliografía que acompaña este trabajo o como la del Grupo Le Orme dell’Uomo que opera en Valcamónica, en Italia (1996).

A título de ejemplo del método que proponemos, mostraremos a partir del caso venezolano, petroglifos y pinturas rupestres, donde hay figuras estelares. Para ello, reproducimos una foto ilustrativa, su autor y fecha, completándola con el simil correspondiente de un petroglifo, con mención del yacimiento y ubicación del lugar, así como el número asignado en el Primer Catálogo de Arte Rupestre de Venezuela, incluido en la obra de De Valencia, Sujo, et. al. ya citada y del autor de la foto. Para ello, seguiremos el orden propuesto en la metodología precedente.

ASTROMORFOS (o representaciones de los cuerpos celestes):

Estrellas

Cúmulos Estelares

Constelaciones

Galaxia

Sol


Luna

Eclipses

Planetas

Cometas

METEOMORFOS (o representaciones de fenómenos atmosféricos):

Arco Iris

Rayos Solares